Ayer conocí en Granada a Jan Tesarik, director de la Clínica MARGen, médico ginecólogo y biólogo y, sobre todo, científico e investigador. Jan nació en la república Checa y pronto saltó la rigidez burocrática de su país para instalarse primero en París, luego en Italia y, desde hace más de dos décadas, en España.
En estos años Jan ha colaborado en los principales hitos de la reproducción asistida como la primera fecundación in vitro en Europa, el desarrollo de la técnica de fecundación basada en la micro inyección de espermatozoides en el óvulo y también en la que hace posible fecundar óvulos sin espermatozoides.
Jan ofrece una práctica médica y científica personalizada para cada paciente que le permite llegar donde los demás no llegan, ayudando a mujeres de más de 45 años a concebir, sin recurrir a una donación de óvulos, y a que los hombres con una calidad de esperma muy baja, puedan ser fértiles. Para Jan la investigación es una manera de divertirse “y nunca hay que conformarse”.
Me comentó que a menudo en el ámbito de la provincia los investigadores españoles se conforman con llegar a hacer lo mismo que hacen los mejores de la CCAA. Del mismo modo, en el ámbito de España, para ellos es suficiente con emular lo que hacen los mejores de Madrid o Barcelona y, en el marco internacional, quieren hacer lo mismo que hacen los mejores en Estados Unidos. Pero para él no se trata de ser igual sino de ser mejor, de trabajar sin poner como objetivo algo que ya se ha conseguido.
Estando con él en la clínica, llegó una joven y feliz pareja que quería que Jan conociera a su bebé. Una pareja que llegó a su consulta tras sucesivos fracasos y que finalmente hizo realidad su sueño porque Jan Tesarik no se conforma con ser igual que los mejores sino que quiere ser mejor que ellos.

